Nick trabaja en un albergue para indigentes. A pesar de estar acostumbrado a codearse con gente que duerme en cajeros automáticos y con vagabundos alcoholizados que huelen a orín y vómito, Nick no puede evitar sorprenderse cuando un día la persona que acude a pedir un sitio donde poder pasar la noche es el hombre que le dio la vida. Jonathan, el padre de la criatura, es un ser desquiciado por los excesos y con la absurda idea en la cabeza de que todavía a está a tiempo de escribir la gran novela americana. Aunque vive en la calle, y se gasta los pocos dólares que junta en vodka barato, Jonathan sigue definiéndose a si mismo como un poeta. Con un orgullo a prueba de bombas, e ignorando las señales de la realidad, Jonathan sigue persiguiendo un sueño, difícil de alcanzar, sacrificando en el camino a su familia y en ocasiones hasta su propia dignidad.
“In Boston the bars close at one. The next wave of revelers, more gregarious than the earlier crowd, bleary and headed home, push their way inside. Sometimes the give you a hassle, sometimes they flip you a few bucks. A little lit, sometimes the try to start up a conversation, sit on the floor next to you, offer you a drink, want to know your name. You seem like a regular guy, how’d you end up here?
Where? my father asks”.
Nick Flynn (2004). Another Bullshit Night in Suck City