El hijo pródigo, Clay, retorna por Navidad al disfuncional hogar paterno en L.A. Después de un duro curso en una prestigiosa universidad de New Hampshire Clay vuelve a su Arcadia particular a disfrutar de sus apreciados familiares y sus buenos amigos del instituto. Para mejorar la experiencia del reencuentro, Clay adereza siempre con unas cuantas rayas de cocaína cualquier conversación con alguien que en el pasado, supuestamente, significó algo para él. La vuelta al lugar de origen traerá consigo también que Clay acabe siendo atraído a la particular órbita de noches sin fin de Rip. Rip, además de proveer a Clay de buen material para hacer más llevadera la experiencia del viaje a Los Angeles, también le dará la oportunidad de dar rienda suelta a sus impulsos sexuales más depravados. Sin embargo, Clay, mientras Rip conduce por una autopista sin rumbo fijo, prefiere no juzgar a su amigo, a pesar de que tenga a una niña de 12 años atada en su cama, ya que nadie en el todo el estado de California podría hacer de forma tan excelsa como él la labor de suministrarle las cantidades industriales de droga que necesita para seguir en pie.
“Where are we going? I asked him.
"I don't know," he said.
"Just driving".
"But this road does not go anywhere," I told him.
"That doesn't matter."
"What does?" I asked, after a little while.
"Just that we're on it, dude," he said”.
Bret Easton Ellis (1985). Less tan Zero